Colectivo Plano Imposible: Lengua de señas mexicana, llave para acceder al derecho a la salud

por Paulina Souza

Por: Gloria Pérez
Representante del Colectivo Plano Imposible y Consejera de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos para el Estado de Nayarit

Con la intención de realizar un diagnóstico para mejorar el sistema de salud de nuestro país, el pasado 7 de junio el presidente Andrés Manuel López Obrador inició una gira de trabajo que incluye el recorrido por 80 hospitales del sistema Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)-Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (COPLAMAR), ahora IMMS Bienestar.

Por lo anterior, el mandatario estará este viernes 12 de julio en Nayarit. Para el acto protocolario, autoridades del IMSS consideraron oportuna la participación de una persona intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM). Sin duda, es acertada la consideración de este recurso de accesibilidad para la población sorda, sin embargo, los diferentes servicios que conforman el sector salud también deberían incluir interpretación en lengua de señas para personas sordas.

Los datos de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) muestran que en materia de carencias sociales la incidencia por carencia por acceso a los servicios de salud de la población con discapacidad es menor, por ejemplo, que la de los servicios educativos; no obstante, el derecho a la salud de las personas derechohabientes sordas está limitado por la barrera de comunicación. Esto se debe a que los hospitales de México no cuentan con interpretación de LSM, ya que no hay una política pública nacional de salud que promueva la atención integral de las personas con discapacidad auditiva. Sin embargo, en diversos estados de la República existen iniciativas ciudadanas que ofertan capacitación en LSM enfocada en los servicios de salud. El trabajo de la sociedad civil ha contribuido a que la Secretaría de Salud de la Ciudad de México cuente desde 2006 con 230 personas certificadas (personal médico) para la atención de pacientes con sordera en centros de salud y hospitales.

Ojalá que estas buenas prácticas formen parte de los estándares de calidad para el nuevo sistema de salud pública que el presidente anunció. Ojalá que la efectividad del derecho a la salud, a través del derecho a la LSM, pronto sea una realidad para los 2.4 millones de habitantes con discapacidad auditiva.

Sin duda, implementar acciones afirmativas para este grupo poblacional contribuiría al desarrollo de la sociedad mexicana en su conjunto.

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