Manual de buenas prácticas para empleadoras y empleadores justos

por Viridiana Ramirez

Los y las Trabajadoras del Hogar son personas que realizan trabajo doméstico para un hogar u hogares dentro de una relación de trabajo. Actualmente, muchas familias necesitan contratar trabajo del hogar para poder cumplir con sus propias obligaciones laborales y para tener tiempo de descanso.

Es un trabajo digno que históricamente no ha tenido el reconocimiento social, económico y laboral que se merece, por ello, muchas personas que se emplean en el trabajo doméstico sufren de discriminación y malas condiciones laborales.

¿Por qué llamar trabajadoras del hogar a quienes trabajan en casa obteniendo una remuneración a cambio?

Este nombre es con el que se han autodenominado las trabajadoras del hogar en México, con el fin  de ser reconocidas como lo que son: trabajadoras y evitar la discriminación con las palabras despectivas que se han utilizado: muchacha, doméstica, entre otras.

¿Por qué a las personas empleadoras nos conviene a firmar un contrato que formalice la relación laboral con la trabajadora del hogar?

El contrato es un instrumento que protege a ambas partes ya que ahí queda claro cuáles son las responsabilidades que se espera que realice la trabajadora y cuáles son los derechos que debe otorgar la persona empleadora.

Gracias al contrato se tiene la mayor claridad en cuanto a horarios, actividades que se solicita que la trabajadora realice, sueldo, fecha en la que se debe pagar, vacaciones, aguinaldo y razones para terminar la relación laboral. En caso de que se presentara algún problema laboral y se tuviera que demostrar qué se esperaba de ambas partes, el contrato da cuenta de cómo se inició la relación y lo que ambas
partes estuvieron dispuestas a ofrecer.

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