Carta a Andrés Manuel López Obrador y a las autoridades ambientales

En estos días nos hemos enterado de un nuevo desastre ambiental ocasionado por Grupo México, el derrame de 3 mil litros de ácido sulfúrico al Mar de Cortés, uno de los sitios de mayor biodiversidad del mundo, Patrimonio de la Humanidad y cuna de la vaquita marina.
Esta tragedia se suma a decenas de otras, en México y en otras latitudes, que por más de 20 años han sido responsabilidad directa de Grupo México, propiedad de Germán Larrea, el segundo hombre más rico del país. Recordemos que faltan pocos días para que se cumplan cinco años del mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México, cuando la empresa de Larrea derramó 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado a los río Sonora y Bacanuchi, el 6 de agosto de 2014, afectando a más de 22 mil personas. Aún hoy, las comunidades del Río Sonora siguen clamando justicia y siguen sufriendo las consecuencias de ese desastre. También lo hacen los campesinos de Zacatecas, las familias de Pasta de Conchos o las comunidades campesinas de Arequipa, en Perú, que por su resistencia al proyecto minero de Tía María de Grupo México han sido amenazadas, agredidas y asesinadas.
Asimismo, las personas afectadas por la refinería de cobre de Grupo México en Ilo (Perú) que por más de 20 años han respirado gases tóxicos y hoy tienen una de las más altas
tasas de mortalidad de ese país. Las tragedias ambientales, muertes, violaciones a derechos humanos no han sido suficientes para que las autoridades pongan un alto a esta empresa y a esta manera de hacer negocios, mediante el despojo y la desolación.
Las personas y organizaciones firmantes estamos indignadas. El mundo, nuestro mundo, necesita de actos contundentes de las autoridades para parar la contaminación y las violaciones a nuestros derechos, y dar una posibilidad de futuro a las nuevas generaciones.

Derechos humanos

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