Lee

La afiliación de trabajadoras del hogar al IMSS ha incrementado durante la pandemia 

por El Día Después

Por: Animal Político

Carmen es trabajadora del hogar. Hace unos meses tuvo una caída y por primera vez pudo acceder a servicios médicos gratuitos gracias a que está afiliada a la Prueba Piloto para empleadas como ella del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Pero reconoce que no fue a ella a quien se le ocurrió inscribirse, porque cualquier trámite de gobierno le parece burocrático, sino que fue su patrona, con la que lleva trabajando 24 de sus 49 años, quien le insistió en hacerlo.

También su patrona fue quien le planteó que por la emergencia sanitaria ante la pandemia de COVID-19 era mejor que no fuera a trabajar los primeros meses de confinamiento y ahora que la Ciudad de México ha vuelto a semáforo rojo, sin que se preocupara por el dinero, porque le seguiría pagando tanto su salario como las cuotas para el IMSS. Eso a pesar de que la emplea de tiempo completo, seis horas de lunes a viernes.

Pero Carmen sabe que su situación es la excepción y no la regla. De otra decena de trabajadoras del hogar que conoce, a pocas les han pagado sin ir a trabajar, cuenta, y ninguna está asegurada. La afiliación sigue sin ser obligatoria, dos años después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenara que esa situación tenía que modificarse, y sigue sujeta a la buena voluntad de los patrones.

Desde abril de 2019 y hasta noviembre de 2020 se registraron 57 mil 667 trámites de alta y 30 mil 28 de baja; había aseguradas un total de 27 mil 640 personas, de acuerdo con datos proporcionados por el IMSS vía transparencia. Una cifra que es apenas el 1% de las 2.5 millones de trabajadoras del hogar que hay en México.

Aun así, autoridades del IMSS consideran que la prueba ha sido un éxito porque incluso con la crisis sanitaria y económica que ha provocado la pandemia, las afiliaciones siguieron subiendo durante casi todo el año.

Una revisión de los datos mes a mes muestra que solo en el periodo de abril de 2019 (para hacer efectivo el aseguramiento en mayo) hubo más bajas que altas, y que a partir de ahí se desaceleró el ritmo de crecimiento en el total de afiliadas: de aumentar más de 10% mensualmente, a aumentos de menos del 5% durante el resto del año.

El jefe de la Unidad de Incorporación al IMSS, Luis Gerardo Magaña, comentó en entrevista con Animal Político que sí les preocupaba que la situación de la pandemia pudiera afectar la prueba justo en momentos en los que más importante es contar con seguridad social, pero descubrieron que los patrones siguieron afiliando a sus empleadas.

“Lo cual nos dejó satisfechos en el sentido de ver que la gente estaba siendo responsable y estaban afiliando a las personas trabajadoras del hogar para contar con servicios médicos, entre otros. Para darte un dato y para poder contextualizar esto qué implica: en diciembre de 2019 había 15 mil 193 trabajadoras del hogar inscritas a la Prueba Piloto, y para diciembre de 2020, que es el último dato que tenemos público, están en total 26 mil 748. Es decir, durante este 2020, que fue un año muy difícil, se incrementaron 11 mil 555 las personas trabajadoras del hogar; esto representa un incremento del 76%”, explicó.

El funcionario reconoció que al ser voluntario, hay un factor cultural que ha influido, porque no hemos estado acostumbrados como sociedad a que este tipo de trabajo debe tener los mismos derechos que cualquier otro, y quienes sí han hecho conciencia y han decidido afiliar a la persona que emplean, lo han hecho a pesar de las dificultades económicas de este año.

Nueva fase de afiliaciones, aún voluntarias

A diferencia de Carmen, Zenaida no trabaja solo en una casa, sino en siete, todas de una red de personas que son familiares o conocidos entre ellos. Uno de sus patrones es Bruno Arancibia, que desde que se lanzó la Prueba Piloto, en abril de 2019, habló con el resto para convencerlos de que el aseguramiento era un derecho y había que hacer la inscripción, a lo que él se comprometió.

En noviembre pasado notó cambios en el sistema: antes, se ingresaba con la CURP de la trabajadora, que tenía que poner su ingreso mensual y obtenía una sola línea de captura para hacer el pago, por lo que había que juntar las aportaciones de todos los patrones, con el riesgo de que alguno no pusiera su parte. Bruno la ayudaba a hacer un prorrateo de cuánto le tocaba a cada uno, porque Zenaida va distinta cantidad de horas a casa de unos y de otros.

En cambio ahora, notó que el sistema ya no es como para que ella haga el trámite, sino para que lo haga cada patrón. Es decir, ahora se generaron siete líneas de pago distintas para que cada uno lo haga, sin que Zenaida tenga que juntar el dinero de todos.

“Otra cosa es que ahora en este esquema, que eso sí me parece un cambio muy importante, dice ‘día trabajado’, o sea, viene como un calendario del mes. Por decir, si yo voy a generar ahorita que inicie febrero, me va a tocar generar marzo, entonces me salen los 31 días de marzo y dice: ¿qué días de marzo va a trabajar la persona en tu hogar y cuánto le vas a pagar por día? Esto se ajusta mucho más a como generalmente se paga este tipo de servicios, ¿no? Porque antes lo que salía era como ingreso mensual, y era pues el ingreso mensual de los siete patrones y cada patrón paga diferente porque cada casa es diferente y en una va dos días y en otra va un día… Entonces al final todo terminaba siendo como un promedio, un prorrateo bastante burdo, mientras que ahorita puede hacerse con total exactitud. Y de repente puede pasar, por ponerte un ejemplo, no sé, que un mes hay 4 días martes, que viene a mi casa, pero otro porque inicie en martes hay 3… o sea, depende cómo esté el calendario del mes”, explica Bruno.

Este cambio de sistema facilitará la situación a quienes tienen varios patrones, como Zenaida, ya que en los primeros meses solo se afiliaron 3% de trabajadoras en esa situación, contra 97% que solo tiene un patrón, a pesar de lo común que es que una trabajadora vaya a varias casas.

El cambio fue producto de lo aprendido durante el año y medio previo. La Prueba Piloto se proyectó para 18 meses, tiempo que la SCJN determinó que debía durar el ejercicio, antes de que la afiliación de trabajadoras del hogar quedara constituido como un derecho plenamente. Pero el periodo se cumplió en octubre y solo se anunció que iniciaba una Fase 2 de prueba, que seguiría siendo voluntaria.

La obligatoriedad, al menos en el papel, llegará hasta abril de este año.

Anteriormente, las propias leyes decían que el trabajo del hogar podía estar asegurado en un régimen voluntario y que no daba más que servicios médicos. La Corte lo consideró inconstitucional, ordenó desaparecer esa opción para este tipo de trabajo e incorporarlo al régimen obligatorio, con derechos también a servicios de guardería y ahorro para el retiro, como al que están sujetos el resto de trabajos en una empresa, solo que con un esquema más sencillo para los patrones, que no suelen ser empresarios, sino amas de casa.

El Congreso ya reformó la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social para indicar que las trabajadoras del hogar deben estar dentro del régimen obligatorio de aseguramiento, aunque no ha entrado en vigor. La reforma se hizo desde mayo de 2019, apenas echada a andar la Prueba Piloto, pero los artículos transitorios establecieron que el IMSS debía presentar un informe que serviría de base “para las iniciativas legales que con mayor detalle definirán en su momento los aspectos de supervisión, inspección, salarios mínimos por oficio, así como las formalidades administrativas que se consideren necesarias”.

Otro transitorio indica que las disposiciones sobre la incorporación formal de trabajadoras del hogar al IMSS “iniciarán su vigencia una vez que se realicen las adecuaciones y reservas legales necesarias para dar completa operatividad al reconocimiento del derecho a que se refiere este Decreto, debiendo quedar totalmente concluida en un plazo no mayor a 6 meses contados a partir de la culminación del Programa Piloto y entrega al Legislativo del informe”.

Según el Jefe de la Unidad de Incorporación al IMSS, Luis Gerardo Magaña, está en manos del Congreso definir si habrá una nueva modificación legal y si se establecerán sanciones al patrón que no cumpla con el derecho a la seguridad social de las personas que contrate como empleados del hogar. Pero que su enfoque, más bien, es hacer campañas de información para concientizar a la población.

Para Bruno, que reconoce que él ha “cabildeado” con sus familiares el aseguramiento de Zenaida, esto no debería depender de que haya otros como él.

“Sí estaría bueno que cumplieran su palabra y como que le pusieran dientes a la norma. No sé, que también hubiera una multa, o no sé si algo como si no se cumple esto, que se pueda volver no ya un programa piloto, sino un derecho para todas estas personas trabajadoras del hogar”.

Proporcionalmente, más hombres que mujeres aseguradas

¿Quiénes son las y los trabajadores del hogar que han sido registrados en la Prueba Piloto del IMSS? El informe de resultados de los 18 meses de la primera fase mostró que el perfil de las personas afiliadas no es exactamente el mismo que el de quienes se dedican a estos trabajos, en cuanto a edades y género, por ejemplo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la mayoría de personas dedicadas al trabajo del hogar tienen entre 35 y 49 años. Pero en la afiliación ante el IMSS, se vio una tendencia a registrar a personas de mayor edad: el 38% tienen de 55 a 64 años.

Se considera trabajo del hogar no solo las tareas de limpieza de una casa, lavandería a particulares, cocina o cuidado de personas, sino también quienes son choferes, jardineros o vigilantes. Estas últimas labores, realizadas principalmente por hombres, que representan alrededor del 12% de empleados domésticos.

Sin embargo, en la Prueba Piloto los hombres resultaron sobrerrepresentados, ya que son el 31% de los asegurados. Además, ellos están registrados con mejores salarios que ellas: se reportó que 47% de las mujeres ganan alrededor de un salario mínimo, mientras que solo 27% de hombres percibe el mínimo y 43% gana hasta dos.

El jefe de Incorporación del IMSS reconoce que detrás de eso hay una inercia cultural que hay que cambiar.

“Pudiera ser que en el caso de los hombres existe una mayor conciencia de registro porque se asocia a los hombres a trabajos, digamos, normales, ordinarios; lo que no necesariamente ocurre con las mujeres”, señaló. “Ahí nos juega ese tema cultural de tal vez a veces incluso considerar a las personas trabajadoras del hogar como parte de la familia y entonces no existe esa conciencia de que tenemos que registrarlas, equivocadamente, o la inercia de muchísimos años atrás en donde simplemente así se daban los esquemas de contratación, también de manera indebida. Eso es parte de lo que tenemos que ir cambiando como sociedad”.